El servicio como herramienta de la evolución del alma (conferencia y libro)

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EL SERVICIO

HERRAMIENTA DE LA EVOLUCIÓN DEL ALMA

Vicente Lumbreras

Trabajo (o bendición) de recopilación de enseñanzas de sabiduría, con insignificantes comentarios personales, preparados para compartir en la Jornada Espírita Montillana, que se celebrará en Montílla (Córdoba, España), el próximo 26 de abril de 2025

Tras la conferencia se podrá descargar gratuitamente la publicación en formato PDF y EPUB

Publicación gratuita de libre difusión, carente de derechos de autor

Lo que gratis se recibe, gratis debe entregarse

 

ÍNDICE

Servir, la ciencia de la Creación

Comentarios a la comunicación mediúmnica recibida

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SERVIR, LA CIENCIA DE LA CREACIÓN

Esta sección es una introducción al tema del servicio y su implicación en el proceso evolutivo del alma inmortal.

Lo que mejor puede definir la esencia y el sentido de la vida es el amor. Una vida sin amor es una ardua búsqueda de significado, que solo obtendrá frutos precisamente cuando se pueda expresar amor, entendiéndolo como una actitud de servicio en la experiencia de la vida.

¿Pero qué es servir?

Para responder a esta pregunta es importante dar respuesta a una de las preguntas esenciales que plantea la filosofía: “¿Cuál es el sentido de la vida?” La respuesta más útil que conozco es que estamos pasando por una experiencia de aprendizaje y evolución del alma inmortal. Imaginemos a un niño que está haciendo las tareas que le han mandado en el colegio. El niño desea ir a jugar y no le gusta ese trabajo que le mandan, porque le supone un esfuerzo. En ese proceso pasan junto al niño tres personas.

La primera persona es insensible, no le importa en absoluto lo que le ocurre al niño y simplemente lo ignora o incluso se burla de él.

La segunda persona es sensible, siente una forma de compasión, que podemos definir como “compartir la pasión”. La persona sufre porque el niño sufre, así que la persona, para dejar de sufrir, le hace la tarea al niño para que pueda ir a jugar. El niño no ha aprendido nada, la persona le ha impedido que se desarrolle a través de la experiencia de realizar la tarea, ha interferido en su proceso y realmente ha obstaculizado su evolución.

La tercera persona está desensibilizada, es decir, ha aprendido a observar las experiencias, observando los sentimientos y necesidades propios y ajenos, pero comprendiéndolos y aprovechándolos desde la paz y la sabiduría. Entiende que la tarea es un proceso por el que el niño tiene que pasar para poder aprender y evolucionar, se acerca y amorosamente le ofrece ayuda para que el propio niño pueda hacer la tarea y pueda aprender y cumplir con el objetivo que le ofreció la vida a través de esta experiencia.

En este punto podemos preguntarnos y analizar nuestra vida, para comprender cuántas veces hemos sido insensibles, cuántas hemos actuado de forma sensible, interfiriendo y dificultando el destino de los demás, y en qué momentos hemos podido participar en las experiencias ajenas manteniéndonos desensibilizados, aportando lo mejor de nosotros en el proceso evolutivo propio y de los demás, y respetando su libertad y sus propios procesos de aprendizaje y evolución.

Recordemos que si hay una experiencia por la que pasamos, siempre es porque nos corresponde, y el modo en el que intervenimos, el aprendizaje que aprovechamos y el servicio que prestamos para ayudar en el progreso y evolución de las demás personas y de la vida, forman parte de nuestro currículum del alma, de las oportunidades que hemos podido aprovechar durante la aventura de la experiencia encarnada.

Una vez analizada esta cuestión del sentido de la vida, podemos volver a formular la pregunta: ¿qué es servir? Y ahora, con esta perspectiva más amplia, podríamos decir que servir es participar y contribuir en el proceso de la evolución de toda forma de vida que se presente durante nuestra experiencia vital. El servicio, por tanto, es sabiduría amorosa en acción.

“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”

¿Para qué servimos?

Cuando encontramos la respuesta a esta pregunta comprendemos el verdadero sentido de la vida, nos hacemos partícipes de la comprensión de que todo forma parte de algo mayor, desde las partículas subatómicas hasta las galaxias. Lo que hacemos al mundo nos lo estamos haciendo a nosotros mismos, y lo que nos hacemos a nosotros se lo estamos haciendo al mundo, al universo, a la Creación, porque toda la Creación estamos hechos de lo mismo, polvo y luz, energía e información en diferentes manifestaciones de una misma realidad. Y de esta comprensión de que estamos fundidos en el todo surge el dilema de la consciencia, que es la que nos hace percibir y comprender nuestra identidad dentro de lo absoluto, sentir nuestra unidad formando parte de la diversidad que nos muestra la unidad infinita.

Las etapas evolutivas

En nuestro proceso evolutivo comenzamos sintiéndonos parte del todo. Es la etapa de la inocencia, del Jardín del Edén. La siguiente fase es la sensación de separación, la búsqueda de la independencia, la pubertad del alma, la rebeldía, la metáfora del hijo pródigo que, gracias a la experiencia del sufrimiento por los errores cometidos, desea volver al hogar, pero esta vez con la comprensión y la consciencia de lo que eso significa, con la felicidad de sentirse parte integrante del todo. Son las fases que nos permiten cerrar un círculo, una vuelta ascendente de la infinita espiral de la evolución del alma inmortal. Nos reconocemos como gotas en el mar de la vida, y a la vez sentimos toda la esencia del mar, tanto en nosotros como en las demás gotas.

Las expresiones del alma

La conexión que se puede establecer entre las personas, animales y lugares, independientemente de la distancia, nos demuestra que hay algo en nosotros mucho más allá de la materia. Podríamos pensar que se trata de la mente, de los pensamientos con los que recordamos lo que no está a nuestro lado, pero cuando se observan los presentimientos que tienen personas en el momento en que un ser querido sufre un accidente en un lugar lejano, estas cuestiones ya no pueden ser atribuidas a eso que llamamos mente, ni tampoco a la casualidad. Hay personas que atribuyen estas experiencias a lo que denominan supraconciencia, otras lo denominan fenómenos paranormales, pero el nombre que podamos utilizar no va a cambiar la realidad. Personalmente, a estos procesos los denomino expresiones del alma, que coinciden con otras manifestaciones testimoniadas de personas que ya han desencarnado (a través de médiums) y de otras personas que han pasado por experiencias cercanas a la muerte con ausencia de actividad cerebral, que han sido capaces de describir lo que ocurría en lugares diferentes de donde se encontraban, pudiéndose verificar la exactitud de la información. Estos testimonios son pruebas evidentes de que somos algo más que materia, y que precisamente esa parte no material es la más trascendente. Y no es que la parte física carezca de importancia. Si Dios nos la ha asignado, podemos entender que tiene que ser muy importante, y el valor de nuestro cuerpo físico es que nos da unas oportunidades de experimentar que son diferentes al proceso de la experiencia en el nivel no material que, en esencia, consiste en la oportunidad de compartir experiencias con otros espíritus encarnados de diferente nivel vibratorio o evolutivo, un proceso que nos da la oportunidad de ser ejemplo y enseñar al que ignora y de aprender de quien sabe más.

Los tres cuerpos o niveles de manifestación del ser humano encarnado

En este nivel encarnado es posible observar nuestras manifestaciones cuando están centradas en uno de los tres cuerpos, ya sea el físico, el mental o el espiritual, que se puede verificar perfectamente por el hecho de que, cuando estamos fijados en uno de estos niveles, bloqueamos la expresión de los niveles superiores, así como determinamos la expresión de los niveles inferiores. Para comprenderlo mejor podemos decir que, cuando nos encontramos en el nivel mental, podemos determinar la expresión de nuestro nivel físico, tanto para bien como para mal, desarrollando enfermedades o promoviendo la salud y el bienestar. Sin embargo, mientras nos mantenemos en ese nivel mental estamos bloqueando la expresión del espíritu que, como no lo vemos, no creemos.

Y es que hay veces que es necesario creer para poder ver, tener fe para poder alcanzar a sentir las experiencias sublimes del alma. Este posicionamiento en uno u otro de estos tres niveles es consecuencia del desarrollo de la consciencia, que nos permite percibir nuestra conciencia (la sabiduría amorosa de nuestra alma) desde una perspectiva progresivamente más elevada, con una comprensión cada vez más amplia. Así, cuando pasamos desde el nivel físico al nivel mental, controlamos los instintos, y cuando pasamos del nivel mental al nivel espiritual, controlamos el ego. Esto se hace por comprensión, no por represión, lo que nos permite mantenernos en unos niveles de paz interior progresivamente más elevados.

La libertad en el camino evolutivo

Podemos comprender este proceso entendiendo la evolución de nuestro ser inmortal de forma libre y voluntaria, lo que nos permite comprender el libre albedrío, pero también es una evolución progresiva, donde el alma va registrando de forma indeleble la sabiduría amorosa que va adquiriendo, lo que nos permite comprender que dentro de nuestra libertad sólo podemos evolucionar, nunca involucionar, y que los errores no son otra cosa que la muestra y enseñanza de lo que todavía no hemos aprendido.

Vibrar en el nivel del alma

Cuando somos capaces de sentir lo infinito en cada partícula y lo eterno en cada instante, es en ese momento cuando podemos comprender que estamos vibrando en el nivel del alma, porque sentimos la conexión que nos une con todo, con El Todo, con Dios. Es el tránsito del viaje interior que lleva más allá de los sentidos y alcanza el verdadero sentido, donde se trasciende la apariencia y se descubre la esencia, comenzando por la esencia de nosotros mismos y descubrimos la auténtica expresión de nuestra alma.

La respiración o ciclo espiritual

Y toda esta expresión de la respiración o ciclo espiritual, que inspira sabiduría y que espira servicio amoroso, es la que nos permite sentir la plenitud de la esencia de la vida, que podríamos expresar como vaciarnos en el dar, lo que nos prepara para continuar recibiendo, porque solo podemos llenarnos si nos vaciamos previamente, pero por esa maravillosa ley universal que Dios ha determinado, gracias a ese dar podemos recibir cada vez más, siempre y cuando mantengamos alejado el egoísmo de esperar la recompensa…

La añadidura

…porque podemos comprender que, cuando cumplimos las leyes de la vida, es decir, la voluntad de Dios, todo se nos dará por añadidura. Y esa añadidura es un proceso de comprensión interna de las bendiciones externas, porque somos pequeños manantiales, algunos están secos, no aportan y tampoco reciben, otros fluimos pobremente, hay quienes entregan en abundancia, y juntos vamos incorporando nuestra pequeña o gran contribución en nuestro grupo social, que forma una corriente mayor, la cual se une a la de otros grupos, formando un río de vida cada vez mayor, un río en el cual vivimos, nos movemos y existimos, y aprovechamos para avanzar de un modo más rápido, más fácil. Todo el caudal que entregamos a la vida se une a muchos otros, y todos formamos parte de ese caudal mayor, por lo que, al dar, recibimos multiplicado, porque estamos en esa vibración de entrega, en ese ritmo de respiración del universo, y todo lo que necesitamos nos viene dado en función de nuestra propia entrega, a través de la búsqueda del Reino de Dios y su justicia, porque todo lo demás se nos dará por añadidura (Evangelio según San Mateo 6:33).

La unión hace la fuerza

Porque unidos siempre somos más fuertes, y así lo demuestra la naturaleza, donde los elementos más simples se combinan en otros más complejos, aumentando con ello su capacidad de expresión, de contribución y de evolución.

Todo es útil y necesario

Podemos llegar a la conclusión de que todo lo que existe tiene una finalidad, es decir, sirve para algo. Todo tiene una utilidad, un sentido, una función en el teatro de la vida. Todo sirve, de lo contrario no existiría, y según avanza la ciencia, se puede ir comprendiendo mejor esta utilidad que existe en todo. Porque lo agradable nos da oportunidades de experimentar la alegría, y lo desagradable es la mejor lección que nos puede aportar la vida para transformarnos y evolucionar.

La liberación del servicio

Al servir nos liberamos de la carga de la soberbia, del egoísmo, de la culpa, del remordimiento, porque nuestra conciencia nos está avisando cada vez que nos negamos a ayudar, y según evolucionamos, nuestro impulso y nuestra comprensión del concepto de ayudar va haciéndose cada vez más clara.

¿Esto significa que, cuanto más servimos, nuestra existencia es más plena y auténtica? Estoy convencido de que así es, ya que cuando servimos, nuestra alma reconoce que le estamos dando sentido a la vida.

Al entregar las riendas de la vida a los niveles inferiores

Cuando no hay entrega, nos distanciamos y, como una gota que sale del mar y enseguida se seca, así mismo ocurre con nuestra alma, que al dejar de compartir queda adormecida, permitiendo que tome las riendas de nuestra vida, ya sea el nivel físico-instintivo o el mental-egoico, y en estos niveles se puede experimentar el placer y la alegría respectivamente, pero no la felicidad.

La hora de ser feliz

Como dice la canción infantil, “la hora de ser feliz es ahora, el lugar para ser feliz es aquí, y la forma de ser feliz es hacer feliz a alguien, y tendremos un cielito aquí”.

Todo lo que entregamos son cosas que ya no podremos perder jamás, ya que la vida acabará devolviéndonos con intereses.

 

COMENTARIOS A LA COMUNICACIÓN MEDIÚMNICA RECIBIDA

El Maestro Jesús nos enseñó que hay que pedir para que se nos dé, y por eso, solicité a mis Maestros Espirituales una guía en relación con este tema. Del 21 de marzo al 25 de abril de 2025 se publican diariamente mis comentarios personales relacionados con cada una de las 35 ideas clave que se aportaron en el mensaje mediúmnico recibido. La grabación de audio del mensaje mediúmnico se reproducirá durante la exposición que se hará el día 26 de abril:

 

1.       Las dos alas: aprender y servir

Podemos comparar esta metáfora con la respiración. Aprender es inspirar, es recibir. Servir es expulsar el aire, entregar lo que antes recibimos. Pero ¿qué es aprender? Es asimilar, es integrar, es poner en práctica para consolidar la información recibida, y qué mejor forma de ponerla en práctica que ayudando a los demás a avanzar en su propio camino con nuestro ejemplo, con nuestro apoyo. Eso es servir. Y no podemos seguir inspirando si no soltamos el aire, como tampoco podemos seguir evolucionando si no ponemos nuestra evolución al servicio de los demás, de la vida. Podemos deducir, por tanto, que servir es una parte imprescindible de todo proceso evolutivo, y así lo atestigua la historia, que nos muestra que las grandes civilizaciones, los grandes logros, siempre se han alcanzado por medio del apoyo de muchos, y según vamos evolucionando la humanidad, este apoyo será, sin duda, cada vez más global, menos egoísta, más espiritual.

2.       Consolidar escalones

Cada vez que vamos progresando, podemos observar que cada información adquirida, cada comportamiento, cada logro, está apoyado en nuestra realidad anterior, una realidad que vamos modificando a través del miedo o de la comprensión. El miedo es el lastre de la ignorancia, que nos bloquea e inmoviliza. La comprensión es la expresión del amor, que nos permite adaptarnos y fluir con la vida. Por tanto, cuando comprendemos la dificultad de evolucionar desde el miedo, en ese momento podemos abrirnos a la realidad, aceptarla, aprender de ella y consolidar cada nuevo paso, cada nuevo escalón, que nos elevará de nuestra posición anterior, permitiéndonos observar la realidad desde una mayor altura, desde una más profunda comprensión. Así, escalón a escalón, vamos transformando nuestra comprensión de la realidad, dándole un significado más amplio, con cada vez mayor contenido de verdad, que nos hará progresivamente más libres.

3.       La atención y la intención

La atención y la intención son el punto de partida, son el camino y son la meta. La intención es la que nos impulsa y la atención es la que nos guía por el sendero correcto. Mantener atención e intención es imprescindible si deseamos transformarnos, si deseamos evolucionar, porque salirnos de la atención y de la intención significa actuar desde la inconsciencia, desde el automatismo, desde la reactividad, esos procesos que corresponden a los niveles evolutivos más primitivos. Desarrollar nuestra coNSciencia nos permite elegir, y desarrollar nuestra coNciencia nos permite elegir bien, seguir el camino de la luz, el camino del amor y de la sabiduría.

4.       El compromiso de evolución exige la puesta en práctica

No hemos venido a este plano encarnado únicamente a evolucionar de forma individual. La mayor parte del aprendizaje en todo grupo humano está sustentado en las enseñanzas que se reciben de otros, de los mayores y de los niños, de personas sabias e ignorantes, de quien actúa del modo correcto y de quien se equivoca. Y cada aprendizaje lo consolidamos por medio de la repetición, una repetición que hace que cada vez podamos pensar, expresarnos, actuar, de un modo cada vez más eficiente, más sencillo para nosotros. Esta práctica es la que permite que la nueva información se integre en nosotros, se convierta en parte de nuestra realidad, nos transforme. Eso es evolucionar.

5.       A mayor elevación espiritual, mayor actitud y capacidad para el servicio

“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Esta frase nos está mostrando la esencia del buen hacer, pero además nos está mostrando el verdadero sentido de la vida, el verdadero sentido de la evolución, porque no serviría de nada evolucionar sin tener el impulso de compartir los beneficios que nos aporta. La verdadera felicidad no está en crecer en todos y cada uno de los niveles de nuestra realidad, sino en compartir con los demás las sucesivas cotas de bienestar que vamos alcanzando.

6.       Comprensión y práctica

La teoría y la práctica, en este orden, hacen más eficiente el aprendizaje. Si tuviéramos que aprender a conducir sentándonos frente al volante, y sin haber comprendido las normas de circulación ni el modo de manejar los pedales, palancas, espejos, volante, etc., nos convertiríamos en un auténtico peligro para nosotros mismos y para las demás personas. Comprender cómo se hace antes de empezar a hacer es el camino más corto para ser eficientes, y una vez que lo hemos asimilado, ya estamos en buenas condiciones de poder investigar por los senderos de lo desconocido. 

7.       Seres evolutivos avanzados

Si observamos la historia del planeta y de la humanidad, podremos confirmar la realidad de la evolución. Tanto las plantas como los animales y los seres humanos hemos sufrido transformaciones que nos han permitido adaptarnos a las nuevas realidades y necesidades que iban surgiendo, unas realidades que no son otra cosa que la voluntad de Dios manifestada en la naturaleza. Cada adaptación ha supuesto un esfuerzo para cambiar el modelo anterior, y cada uno de estos esfuerzos es el mérito que cada criatura va alcanzando, y que podemos observar que se va multiplicando a medida que se produce la colaboración entre los miembros de cada uno de los grupos que se forman, ya sea de la misma especie o de diferentes, logrando una simbiosis, un apoyo mutuo, donde damos y recibimos según nuestras capacidades y necesidades. Según se va evolucionando, las necesidades de apoyo mutuo van aumentando, lo cual se observa fácilmente en los seres recién nacidos que, cuanto más evolucionados son, más vulnerables e indefensos, más cuidados necesitan, y según vamos creciendo, mayor servicio podremos dar.

8.       Aportar lo mejor

Desde las actitudes egoístas, todo lo que hagamos tendrá la única finalidad de lograr el beneficio propio, ya sea de forma individual o compartida con los “próximos” o afines. Hasta tal punto puede llegar una actitud egoísta que hay personas que son capaces de inmolarse con tal de hacer daño a quienes considera enemigos. En este caso es un pretendido sacrificio en “bien” del colectivo que defienden. Es evidente que en nuestra sociedad es necesario que existan este tipo de personas para cumplir determinadas funciones sociales. En el pasado reciente, y aún en la actualidad, muchas personas ponen en juego su salud y su vida por conseguir sustento, ya sea trabajando en una mina y respirando aire enrarecido, en el campo, con riesgo de deshidratación y largas exposiciones a temperaturas extremas, pescadores que dejan a sus seres queridos y se embarcaban durante meses, e incluso años, para intentar aportar lo suficiente para sobrevivir la familia... Actualmente seguimos encontrando personas que arriesgan sus vidas en sus profesiones. Bomberos, policías, militares y muchos otros profesionales que se exponen a riesgos con la finalidad de poder cumplir con una función que la sociedad necesita.

En cada momento de la historia, las condiciones son diferentes, por lo que las personas y las sociedades se adaptan a estas condiciones del mejor modo que pueden, y aportar “lo mejor” depende de cada momento y de cada circunstancia, por lo que la interpretación que cada persona pueda hacer no tiene por qué ser coincidente con la opinión general. Esto nos invita a meditar sobre la importancia de no juzgar, porque cada momento histórico y cada circunstancia personal y social crean unas condiciones que pueden hacer que “lo mejor” pueda ser muy diferente en cada caso.

Pero una cosa es juzgar, que incluye el veredicto de culpable o inocente, y otra muy diferente es distinguir todo aquello que puede estar alineado con nuestra mejor capacidad de expresión de este momento, y todo lo que es mejor delimitar y evitar, comprendiendo que es posible que pueda ser necesario para otras personas, pero no para nosotros. De este modo, podremos transitar nuestro propio camino desde la paz interior, sin necesidad de enfrentarnos y luchar para intentar convencer a los demás de cómo tienen que vivir sus propias vidas.

“Ama y haz lo que quieras”, nos transmitió Agustín de Hipona, y comparto esta opinión, porque solo a través del amor universal podremos aportar lo mejor de  nosotros, nuestra mejor versión. 

9.       Cumplir con las enseñanzas del Maestro Jesús

Los cuatro Evangelios que se nos muestran en el Nuevo Testamento cristiano son una excelente oportunidad que nos aportaron las generaciones anteriores para poder analizar un compendio de sabiduría amorosa. 

Carece de sentido para mí intentar analizar las cuestiones históricas, sociales o religiosas de la época en la que vivió el Maestro Jesús, ya que el mensaje trasciende culturas y épocas. Incluso, y aunque pueda parecer irreverente, me importa muy poco el hecho de que existiera realmente, ya que lo que puedo aprovechar es un legado que transmitieron personas que, probablemente, no conocieron directamente al Maestro Jesús y, como me han repetido tantas veces mis Maestros Espirituales, lo verdaderamente importante es el mensaje, no el mensajero. Y aunque considero como hipótesis más probable que todas las enseñanzas que aparecen en los Evangelios podrían tener su origen en el Maestro Jesús, de poco me sirve si después no las analizo, no las comprendo y no las aplico en mi propia vida. Por lo tanto, hago lo posible por quedarme con estas enseñanzas, buscar por mí mismo el sentido profundo que muestran y hago lo posible por convertirlas en hábitos de vida. Así se puede observar que lo hizo, entre muchas otras personas, Allan Kardec, culminando este análisis en su obra “El Evangelio según el Espiritismo”, y así considero que todas las personas pueden hacerlo de forma individual y responsable, tanto con los Evangelios como con cualquier otra información que puedan aprovechar, porque la información es el alimento del alma, un alimento que nos puede envenenar o ayudar a crecer, y esa información que nos nutre, que nos hace crecer, es la que debemos aprender a seleccionar y aprovechar del mejor modo posible.

10.   Servir es amor puesto en práctica

¿Acaso es posible servir sin amar? Sí que es cierto que se pueden realizar muchas actividades útiles para otras personas, pero anteriormente (5) ya se mostró que el concepto de servicio al que me estoy refiriendo no es una respuesta para cubrir las necesidades de otras personas a cambio de una compensación, es una expresión que sale del interior, es el modo de expresarnos desde ese nivel más elevado de nuestro ser que llamamos alma, el nivel donde reside la conciencia, es poner en práctica en lo externo la realidad interna que está guiando nuestro camino, y esa realidad interna es, y siempre será, el amor. Poner en práctica el amor universal que vibra en nuestra alma es el motivo principal por el que estamos en este plano encarnado, y el único y verdadero modo de hacerlo es sirviendo.

11.   Cómo respondan los demás no importa

Una de las grandes enseñanzas que tenemos la oportunidad de aprender en la vida encarnada es la experiencia de la desilusión. Toda desilusión proviene de una expectativa, de esperar a que las cosas, las situaciones, las personas, respondan de un modo determinado. Donde hay una expectativa, habrá una desilusión, y si nuestros pensamientos, sentimientos y actos están condicionados por lo externo, podremos deducir que no somos dueños de nuestros actos ni de las consecuencias de los mismos, que somos marionetas que son movidas por los hilos de la vida. Por tanto, necesitaremos hacernos verdaderamente conscientes y responsables de nuestros procesos internos y externos para poder ser verdaderamente dueños y directores de nuestro destino.

12.   La actitud de servicio nos eleva

Si comprendemos que el servicio es la puesta en práctica de los valores del alma, que el servicio es el complemento imprescindible del aprendizaje y evolución de nuestro espíritu, que solamente aprendemos e integramos las lecciones cuando las ponemos en práctica, podremos comprender que la actitud de servicio nos pone en condiciones de cumplir con el propósito que tiene todo aprendizaje del alma, por lo cual, es el servicio el que nos permite subir finalmente cada uno de los escalones que nos van aproximando hacia Dios.

13.   Paz interior, amor y felicidad

Este es el trípode de la verdadera evolución. Cuando logramos mantener la paz interior, podemos expresar el amor universal, un amor comprensivo y profundo de la realidad de la vida que se manifiesta en el servicio hacia toda forma de la Creación. Y es precisamente este amor universal el que permite que se exprese la felicidad en nuestro interior, porque el amor sin servicio es algo vacío. Al desarrollarse la felicidad, la paz interior sigue creciendo, formándose así un círculo virtuoso que es lo que podemos denominar avanzar por el camino de la luz, por el camino de Dios. 

14.   La voluntad de Dios

El Gran Maestro Jesús expresó claramente la realidad de Dios de un modo que se ha podido comprender perfectamente hasta la actualidad. La figura de un padre amoroso, que actualmente ya podríamos denominarlo igualmente como madre amorosa, pero que durante siglos, la figura de la mujer ha quedado siempre relegada a un segundo plano, esa figura de padre amoroso se transmitió en aquella época mostrando los atributos que caracterizan de un modo infinito a nuestro concepto de Dios, estos atributos son poder, amor y sabiduría (padre, hijo y espíritu santo en la tradición cristiana), y que en esa imagen de ese padre amoroso podemos comprenderlo e identificarlo, y así se ha interpretado a lo largo de la historia, incluyéndole otras características menos divinas, como la ira, la venganza, el castigo, todas ellas en grado infinito, y que han sido un lastre durante miles de años para comprender el sentido de la vida, ya que si se cambia el punto de vista, cambia la observación y cambia la experiencia, y cuando comprendemos que la Creación es imposible que se haya expresado desde una voluntad hostil, podremos entender el sentido amoroso con el que se expresa la vida, la utilidad de disponer de una materia tan vulnerable y el sentido educativo que tiene la experiencia desde la libertad. Y con esta información vamos comprendiendo la voluntad de Dios, paso a paso, poco a poco, en un proceso infinito, que es lo que realmente da sentido a nuestra propia existencia. 

15.   No hacer el trabajo ajeno

 

16.   Ayudar a que los demás hagan su propio trabajo

 

17.   Nuestro punto de vista

 

18.   Cada persona tiene su camino

 

19.   No podemos ayudar a todos

 

20.   Las oportunidades que nos muestra la vida

 

21.   La trascendencia infinita de nuestras experiencias

 

22.   Servir es conectarse y apoyarse entre las personas

 

23.   Evitar desgastarnos en el servicio no aceptado

 

24.   Respetar el libre albedrío de los demás para no interferir

 

25.   Servir es tender la mano, pero nunca obligar. La importancia del libre albedrío

 

26.   La interferencia es ignorancia

 

27.   Solo se puede ayudar y amar en libertad. La ayuda es una expresión del amor, y la libertad es donde se sustenta todo el proceso evolutivo

 

28.   El servicio ayuda en la evolución

 

29.   La personalidad se forma con las experiencias y el legado de generaciones anteriores

 

30.   La educación infantil es servicio

 

31.   Las relaciones pueden desarrollarse desde el servicio

 

32.   Nuestros errores y los de los demás como servicio indirecto de aprendizaje

 

33.   Servir es ayudar valorando a quien lo necesita

 

34.   Las experiencias nos sirven para progresar

 

35.   La actitud y la atención

 

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